Etiquetado: Periodismo

El Periodismo es Mujer (robo filosófico-estético)

A veces las cosas hacen click y no hay más: el sentido se produce sin más retruécanos. Hoy me ha sucedido justo eso, una especie de minideslumbramiento producida por el ajuste inesperado de dos vídeos aparentemente en las antípodas y del que se deduce (y esa es mi única contribución) lo que digo: si The Future es Female, El Periodismo es Mujer. Vamos, lo que yo llamo mujer que es la sujeta subalternizada de toda la vida, sea cual sea su configuración biológica, pero definitivamente alejada del poder: pobres, racializadas, desidentificadas, habitantes de los límites. Me da mucha pena que se pierda mujer como herramienta filosófica y política vindicativa, más que nada por la hermenéutica que posibilita, pero el concepto es inservible si las mujeres blancas y burguesas no lo desocupamos para que logre acoger a las identidades oprimidas, también, por nosotras.

Creo que este vídeo que adjunto a continuación tendría que ser visto en todas las facultades e institutos. Lo que Cristina Fallarás nos regala es un relato de sentido que se nos ha hurtado y que ya no puede quedar por más tiempo en el armario: la manga ancha que la ciudadanía española demuestra a la hora de votar tiene origen en un relato de lo democrático fraguado, sobre todo, en Prisa, y que viene a convencernos de que cualquier pacto es válido con tal de progresar. Tal es el relato operacional que se instaló en la Transición y que continúa dando sus frutos hoy. Conviene ver el vídeo: Cristina lo explica con una pasión, un convencimiento y unas razones emocionantes.

Pero, antes de ver el vídeo, quisiera pediros que os fijarais también en la ponencia de Olga Rodríguez: de nuevo, cargada de pasión y de razones para denunciar el poco respeto que los periodistas le profesamos al mandato constitucional que protege nuestra profesión. Su impugnación del “periodismo equidistante” y del periodismo de declaraciones es un clamor que nadie se atreve a romper. ¡Brava! Como en el caso de Cristina, no hay por dónde cuestionar su narración, aunque yo sigo encontrándole mucha miga a la forma de su exposición. En ellas percibo yo una búsqueda de sentido a lo grande, totalmente desvinculada del ego, asentada en la experiencia personal pero elevada a la categoría de asunto público, sin retóricas de refuerzo de la propia valía. En suma, una notable ausencia del yoyoísmo habitual en estas performances que sí leo en las intervenciones de los dos periodistas, Fernando Berlín y Pere Rusiñol (ex redactor jefe de El País). ¿Percibís el impulso personalista o son imaginaciones mías?

¿De dónde viene esa pasión, esa rabia por la expulsión que infringen hoy los medios de comunicación a las periodistas que pretenden contar la realidad, esa tremenda moción de censura a todo el sistema? ¿Qué las carga a ellas de tanta razón e indignación que no alcanza a los mucho más circunspectos compañeros? ¿Cómo logran ellas afectar tanto más que ellos con discursos doblemente complejos? La respuesta la he encontrado, poco después, en otro vídeo, este protagonizado por Noelia Adánez. Se trata de su sesión sobre feminismo en la universidad de verano del Teatro del Barrio. Noelia problematiza filosóficamente el concepto de igualdad que manejan las instituciones en las que se maneja la sociedad para no asumir las reclamaciones de justicia de las mujeres. Después de verlo, me queda meridianamente claro porqué las mujeres estamos doblemente armadas para detectar y explicar las brechas por las que el sistema o cualquier subsistema nos expulsa.

Las mujeres estamos fuera del sistema, fuera de las instituciones, fuera de las leyes, desde que la Ilustración dio carta de naturaleza al individuo abstracto como base de su proyecto para la Modernidad. Pensar que los desarrollos legales e institucionales de los últimos tres siglos nos contemplan es engañarse, de la misma manera que las fuerzas antifascistas se engañaron para firmar el Pacto de la Transición. Lo institucional, el Periodismo incluido, es una ficción, un timo o, como dice Olga, “una farsa”. Las mujeres lo sabemos de primera mano, porque sufrimos doblemente las expulsiones que el sistema produce cada vez más rápida y generalmente: la pobreza es solo la última vuelta de tuerca de la expulsión de la individuación de lo humano que sufrimos al nacer. Somos las extensas idénticas, el otro que distingue al uno, el objeto mudo e ininteligible. Nosotras sí tenemos un corpus teórico, una teoría explicativa y una narración sobre este proceso de expulsión que ahora impulsa el neoliberalismo porque ya se nos impuso en el Pacto de la Ilustración. Nuestra rabia no se contiene desde hace un año, un lustro ni una década, sino desde hace 300 años. Lo raro es que nos conformemos solo con rabiar.

Autocensura

Hace algunos meses, durante la gira de presentación de las primeras memorias de Juan Luis Cebrián, indignó mucho su alusión a la autocensura de los periodistas como uno de los motivos que podrían explicar que “El País” no publique noticias que tienen que ver con anunciantes, propietarios o afines. Leo ahora que acaban de despedir a una periodista de Internacional, Lara Otero, que parece que no se autocensuraba en las asambleas, así que no parece demasiado honesto cargar la responsabilidad de lo que se publica en la tropa en vez de en los generales… En fin. El último “Informe anual de la Profesión Periodística 2016” de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) revela que el 74,8 por ciento de los periodistas cede a las presiones ante el “miedo” y las “represalias” a ser despedido o relegado en la asignación de trabajos, principalmente los autónomos, y un 57,2 % de los profesionales de los medios reconoce que se autocensura.

Hoy escribo un texto sobre las fundaciones de arte de las grandes corporaciones del lujo desde la autocensura. El periodismo queda en manos de los artistas. Esta obra es de Lucie Fontaine.

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Mira quién habla

Un año después, me entero de que los machos al mando de las cadenas de televisión vuelven a colocarnos las bragas de Cristina Pedroche y compañía junto a las uvas. El asunto no tiene, en fin, mucho recorrido, más allá de lamentar la sumisión de las mujeres a los ritos de liberación que nos permite el sistema heteromacho. Sigue dando mucha lastimica comprobar cómo se usa el cuerpo de las mujeres para que piquen los de siempre. Carnaza burda para hacer una audiencia a la que los ejecutivos de las cadenas consideran aún más burda.Mientras, la protagonista clama que es libre, como el sol cuando amanece, como el mar. Lo cierto es que todas caemos en la trampa de conformarnos con ocupar mínimos espacios de descompresión que ya no van a ningún sitio. Ese acomodo a la protesta controlada, prevista y fácil que lava la conciencia mientras seguimos tranquilamente con nuestras vidas da mucho que pensar. Precisamente ayer escuché a Almudena Grandes que habríamos de negarnos a celebrar el 8 de marzo, y tiene toda la razón.

 A partir del minuto 22.

Me interesa, a un año vista de las bragas de Pedroche, explorar un poco más el peliagudo asunto de la representación. Pero no tanto cómo se nos representa, aspecto este de sobras estudiado, analizado, denunciado y ya con cierto grado de sensibilización general, sino quién representa. Quién se arroga el papel de describir el mundo, quién toma la palabra y la voz y para qué. Desde qué posiciones toma una la palabra para representar al otro y si la posición de una tiene finalmente que ver con la manera en que represento el mundo. Se trata de cuestionar al autor y de poner sobre la mesa los privilegios que le impiden representar éticamente según qué sujetos o asuntos. Las feministas estamos cansadas de hacerlo cuando impugnamos la historia escrita por los hombres. También nos han leído la cartilla a nosotras mismas desde el feminismo negro, desde el musulmán o la teoría poscolonial. Es imposible separar quién habla de qué se dice. La objetividad atenuada a la que se aferra el relato periodístico no existe. Todos los discursos están tan absolutamente mediados por la subjetividad de quien los produce, que no queda otra que revisar al propia posición, exponerla en lo posible y reconocer hasta donde puede llegar y cómo nuestra capacidad para representar al mundo.

Últimamente me he cruzado con algunos ejemplos que pueden encajar en este cuestionamiento de la representación que me ocupará los próximos meses. Voy con un ejemplo nimio, producto de una buena voluntad irreflexiva creo yo. Es el caso de la activista Yolanda Rodríguez, que buscaba la colaboración de mujeres con cuerpos no normativos (casi siempre eufemismo por gordas) para un proyecto. En este anuncio juegan dos factores: que la propia artista es una mujer con un cuerpo totalmente normativo, que sale en las revistas de moda y que encaja totalmente en los cánones de la belleza que impone el mercado, aspecto este que favorece que ocupe un espacio en los medios que no es tan accesible para otras activistas o artivistas; y también que este asunto de las tallas, los cuerpos y los kilos cotiza al alza en la bolsa de las ansiedades femeninas y los medios están deseosos de recibir contenidos que, dentro de los márgenes de la protesta sensata de lo que hablábamos antes, demanden libertad para que las mujeres puedan ser como son. Creo que una suma de todos estos factores puede explicar que Domínguez haga un llamamiento a “mujeres que NO cumplan el estereotipo joven+blanca+talla 38” precisamente con la foto de una mujer joven, blanca y talla 38.

 

¿Cómo explicar el esteticismo sumiso de este anuncio? Probablemente en la posición de la misma activista. Una mujer gorda, negra y mayor de 50 años jamás hubiera puesto esa foto. Yo hubiera puesto este vídeo, hallazgo de Millana:

Mi segundo ejemplo, también traído a mi archivo por Millana, tiene que ver con una periodista de la revista Pícara y, por tanto, feminista. Isabel Gracia vive en Bolivia donde trabaja como periodista, no sé si porque aquí es muy difícil ya publicar dada la crisis de los medios y la cantidad de periodistas que mendigamos por las redacciones. Parece que, con bastante facilidad, logró publicar una doble página en el principal periódico del país sobre la situación de las reclusas bolivianas, de las mujeres encarceladas. Es cierto que, en la facultad y en las redacciones, nos enseñan que basta con dominar las herramientas del oficio para ejercerlo. Qué error. Lo paga y con creces esta tal Isabel Gracia, “blanca, flaca, rubia”, que es entrevistada en su programa de radio por María Galindo, probablemente la activista feminista más relevante de Latinoamérica. No os perdáis el audio, porque no se puede decir más claro.

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A pesar de ser feminista, Isabel Gracia no encaja demasiado bien que le echen en cara que no ha sabido reconocer y asumir su privilegio. Para vergüenza de los colectivos “mujer”, “periodista” y “feminista”, la colaboradora de Pícara decide denunciar.

El tercer ejemplo me lo acabo de encontrar en el muro de facebook de Chris Werckmeister, amiga desconocida pero con la que comparto frecuentemente el mismo punto de vista al respecto de este asunto del privilegio blanco. Se trata de un post de Stacey Patton, profesora asistente de Periodismo en una universidad americana y mujer negra. Patton pone de manifiesto cómo los medios de comunicación, al aplicar la lógica capitalista y convertir las noticias y los textos periodísticos en productos, sin una implicación real, sustancial y ética en las injusticias que representan, acaban resultando los obscenos proxenetas de la muerte de los demás. Se trata de vender más, de hacer más dinero a costa de la desigualdad, la injusticia y la muerte, no de cuestionar al sistema que lo produce ni de exigir su reforma. Por eso Patton se niega a escribir para un medio otro texto sobre porqué los policías blancos matan a los negros: “Not this time. I will NOT be your intellectual Mammy. I’s real tired”.

Por todo esto, no es extraño que los refugiados de Calais hayan plantificado esta foto que, una vez más, recojo del muro de Daniela Ortiz, otras de las personas que me ayudan a revisar mi propio privilegio.


La foto no sólo habla de los ladrones de cuerpos, de esos fotógrafos que venden su material a medios racistas, sino también de la inutilidad de los medios de comunicación para sensibilizar al respecto de la situación de estas personas. Si la tumba del Periodismo se está cavando en algún sitio, es en los campamentos de Calais, en las aguas del Mediterráneo y en nuestra verja.

Test Uma Thurman para periodistas: caca, culo, pedo o pis

Hoy, mientras escribo esto, las noticias relativas a la cara de Uma Thurman reinan en lo más alto de las listas de lo más leído en los periódicos. Antes de proseguir con el tema, insisto en que escribo acerca de la cara sí o la cara no de Uma Thurman. Entiendo que es inevitable que se comente si una está más gorda o más flaca, más vieja o más viejoven, a veces incluso sin esperar a que te des media vuelta. Hasta entiendo que las opiniones se apedorren en las redes, el patio de porteras en donde nos solazamos los y las que no tenemos nada mejor que hacer. Facebook y Twitter son el aparato excretor de nuestro pensamiento: dime lo que comes, etc. Lo que no acaba de entrarme en la cabeza es el tratamiento de la cuestión por parte de los periódicos, cada vez más dados en incluir este tipo de noticias atrapaclicks en las que se ven las vergüenzas de una ética desgraciada.

Desesperados o perdidos, a nuestros diarios secuestrados por Botin&co. les vale todo para hacer caja, aunque por el camino vayan perdiendo a los lectores que habrían de cuidar. Ante casos como el que nos ocupa en el que una web se cree obligada a responder sí o sí a un fenómeno viral con un contenido (no se trata por supuesto de servicio público o entretenimiento sin más, sino de recaudar clicks para la publicidad), lo mínimo que se espera de un periodista formado es que sepa tratar el contenido con profesionalidad y empeñe algo de tiempo en dotarlo de la dignidad que se espera de un medio. No era tan difícil contextualizar la noticia que circulaba en las redes como un maloliente pedo supersónico: bastaba preguntarle a algún sociólog@, filósof@ o feminista para encontrar salidas dignas a este callejón sin salida.com

Comprendida la posición de las empresas, ¿qué hay de la de los periodistas? ¿Tiene espacio para algún tipo de pataleta? A ellos les planteo algunas cuestiones en formato test, para tratar de averiguar por dónde van los tiros de su ética y estética.

1. Tu jefe: “Hay que escribir algo sobre la actriz esa que se ha jodido la cara. ¡Parece un monstruo copón! Vamos a colgar lo que sea pero ya”.
a. “¡Con esto salvamos el tráfico de la semana, jefe!”.
b. “Voy a hacer un álbum de operadas que te meas de risa”.
c. “Yo paso de escribir de esa mierda… ¡Bueno, no, trae, dame, que puede quedar algo gracioso!”.
d. “Vale, pero yo no lo firmo… Que lo haga la becaria, que le echa muchas ganas”.

2. Finalmente no has de escribirlo, pero has de encargar el texto a un colaborador.
a. “Es horrorosa, macho. Escríbenos algo desde la decepción del erotismo perdido o algo así… Plasma en palabras el asco que hemos sentido al verla”.
b. “Mándame rápido un texto de los tuyos así irónico pero literario, que comente la galería de mujeres estropeadas por la cirugía que pondremos”.
c. “Te diría que te metieras un poco con las causas de estas metamorfosis… Pero al final ni hay sitio ni a la gente le interesa, ¿no?”.
d. “Mira, no te metas en muchos líos… Corta y pega las barbaridades que se dicen por ahí y punto pelota”.

3. No te quedan más huevos que escribir 500 palabras sobre la cara de Uma Thurman.
a. “A saco con ella: el público quiere sangre y yo quiero sus clicks”.
b. “Es una mujer libre y además pública, así que tengo derecho a comentar lo que me parece”.
c. “Hombre, tampoco vamos a masacrar… ¡Pero es que es Guti! Jajajajja”.
d. “Me van a dar por todos lados las pesadas de las feministas… Me cubriré las espaldas hablando de las protestas y quejas que surjan al final del texto”.

4. Tienes que colgar en las redes tu texto sobre Uma Thurman.
a. “La metamorfosis de Uma Thurman: más allá de Kafka”.
b. “Las otras caras del horror: 100 famosos adictos al bisturí”.
c. “Uma: quién te ha visto y quién te ve”.
d. “¿Qué opináis vosotros de la nueva cara de Uma?”.

5. Te pasan los tuits llenos de patadas al diccionario y/o comentarios racistas de un futbolista famoso.
a. “Al X ni tocarlo, que se nos echan encima los hooligans”.
b. “Esto le va a encantar a mi jefe cuando lo suelte en la comida: soy un periodista de investigación nato”.
c. “Qué fuerte. Imposible publicar esto… Lo pondré en mi cuenta b de Tuiter”.
d. “Qué marrón. A la basura antes de que lo vea mi jefe”.

Mayoría de a: Caca. Todo te parece una mierda, menos lo tuyo. Tus lectores también te parecen una mierda.
Mayoría de b: Culo. Tienes una personalidad diarreica y no te puedes controlar. Te haces tanta gracia…
Mayoría de c: Pedo. Tratas de contenerte, pero finalmente se te escapa. Sabes que algo no marcha, pero te puede el aplauso imaginario.
Mayoría de d: Pis. Estás cagado de miedo y no te queda más remedio que mearte en tus congéneres. Tu fuerte es el escaqueo.

Sexismo on the rocks en la sección Cultura de El Mundo (caso práctico)

Hay cosas que, para creerlas, hay que contarlas. Ponerle números. Es la única manera de hacer frente a los caretos de profundo tedio que me suelen poner cada vez que saco a colación algún asunto que tiene que ver con la postergación de la mujer. Es literalmente una vergüenza cómo el negocio de la cultura trata a las creadoras, y esta es una generalización que se puede hacer sin que nadie venga a sacarte los colores. En el caso de los periódicos, el sexismo rampa como las huestes de Atila; donde más, en donde menos debería suponérsele, ya que es el lugar donde se imagina una alojados a los espíritus más civilizados y sensibles: la sección de cultura. Durante los meses que precedieron al verano, cada día, y uno tras otro, no salía de mi asombro al ver el contenido de la sección. ¿Es esto un periódico o un programa de divulgación cultural para jóvenes? ¿Cómo es posible que rara vez aparezcan creadoras? ¿Por qué sólo salen tías buenas, Jackie O y Carla Bruni?

Las mujeres que trabajamos en el ámbito de la cultura sabemos de sobra del rampante sexismo que aqueja a nuestro negociado, sordo a las denuncias y reclamaciones que se realizan desde instancias mucho más versadas en el asunto que esta. No voy a descubrir la pólvora al escribir que es el ámbito de la creación, el del pensamiento, la escritura, el arte, el que más se resiste a las mujeres, precisamente por ser las ocupaciones más elevadas, prestigiosas, valoradas y, por tanto, más ocupadas y okupadas insistentemente por hombres. Puede haber genios, pero de genias ni hablar (¿a que suena hasta raro?). Por extensión, no son demasiadas las mujeres que pueden escribir en los medios de comunicación sobre cultura. Muchas veces resisten en ‘disciplinas ligeras’, la moda, el diseño, mientras cine, literatura y arte son relatados por los mismos. Lo de la crítica de cine es particularmente sangrante, por cierto.

Volviendo a las que podrían ser protagonistas, por algún motivo (¿sexismo? ¿falta de información? ¿desconexión con la realidad?) el espacio simbólico de la cultura se les niega frontalmente. No sabemos porqué los que deciden qué aparece en las páginas de los periódicos (en este caso en El Mundo) no consideran la producción cultural femenina lo suficientemente relevante. ¿Se resolvería la cuestión si más mujeres pudieran participar en la toma de decisiones? Probablemente. En los meses que observé, son las (escasas) mujeres periodistas las que suelen escribir sobre las mujeres creadoras. Bien es cierto que son jóvenes (menores de 50). Las profesionales veteranas que han tenido que ganarse el puesto en las redacciones deben también alinearse con el pensamiento dominante para sobrevivir, como es el caso de Laura Revuelta, de ABCD Cultural, lamentablemente formateada. Como contrapartida, otras creadoras como Laura Freixas nos abren camino a las que venimos detrás en la buena dirección.

En los meses que observé (febrero, marzo, abril, mayo, junio), los hombres de la redacción de El Mundo jamás glosan a creadoras vivas (sólo alguna genia muerta). La aparición de mujeres, ya sean creadoras, actrices o simples figuras femeninas usadas como recurso gráfico, es mínima y sujeta a condicionamientos curiosos. Por ejemplo: casi siempre son actrices y bellas (nada de divas del teatro de belleza distraída ni mucho menos actores que puedan considerarse atractivos). No parece haber mujeres en el resto de las Artes. Las mujeres españolas no crean. Si acaso, las extranjeras. Cuando la figura femenina aparece como recurso fotográfico, es fácil que esté semidesnudas o sea un mito eróticos Si aparece una mujer y no es una recién fallecidas, una genia muerta de aniversario o alguna amante o familiar de genio (Picasso, Marx…), han muerto en circunstancias anormales, como suicidio. La muerte de Ana María Matute, por ejemplo, no mereció portada en la sección. Se la llevaron los Rolling Stones. Estas son las mujeres de la Cultura para El Mundo.

Febrero: de las 133 noticias publicadas, sólo 9 se refieren a mujeres. 

Isabel Toledo (moda), Violeta Urmana (ópera), Keira Knightley (actriz), Concha Velasco (actriz), Jennifer Connelly (actriz), Lea Seydux (actriz, y con referencia directa en el titular a su escote), Sue Grafton (escritora), Russian Red (cantante y compositora), Sandra Bullock (actriz). No contabilizamos como apuesta por lo femenino a Gracia Querejeta (ya que va en reportaje de grupo sobre los Goya), ni a Natalia Molina (acompañamiento de David Trueba en los Goya). Tampoco la foto de portada dedicada a Arco, que es una stripper casi desnuda.

Marzo: de 102 noticias, 12 se refieren a mujeres.

Ana María Moix (fallecimiento), Taiye Selasi (escritora), Ami Tan (escritora), Colita (fotógrafa), Yoko Ono (artista, viuda de), L’Wren Scott (diseñadora, ex novia suicida de Mick Jagger), María Zambrano (genia muerta), Frida Kahlo (genia muerta), Paula Bonet (ilustradora), Beyoncé (mujer más poderosa del año), Marguerite Duras (genia muerta), Anna Netrebko (diva, acompañando a Mutti). Figuras decorativas: Lupita Nyong’o, una mujer desnuda frente a Fellini (en portada claro), Edita Sherman en fotos de Bill Cunningham y Jacqueline (mujer de Picasso).

Abril: de 113 noticias, 8 se refieren a mujeres

Consuelo Císcar (ex directora del Ivam, destituida), Nica Rothschild (apellido obliga), Elena Poniatowska (Premio Cervantes), María Irazusta, Mirecka Ploss, Montserrat Caballé (asunto impuestos), Laia Ripoll, No contabilizo las que vienen en pack: Eva Amaral, Pilar Vaquero, candidata a dirigir la Academia de Cine, y que aparece con Enrique Gonzalez Macho, y Rocío y Junior, en un texto de Mendicutti. Figuras decorativas: en portada, una ilustración protagonizada por una mujer en el tema “Arquitectura y lujo” (parece ser que el lujo sí es cosa de mujeres); Marilyn y Liz Taylor, a propósito de una expo sobre Hollywood clásico, y Nuria Espert, recurso en un texto sobre traducciones teatrales.

Mayo: de  107 noticias, 5 se refieren a mujeres

Enmanuelle Beart, Blanca Marsillach, Jackie O, Nativel Preciado (en un breve sin foto), Vanessa Winship y Kara Walker. Como figuras decorativas aparecen Nicole Kidman (como Grace de Mónaco en un texto sobre la película) y Marian Cottillard (junto a los Dardenne).

Junio: de 118 noticias, 14 se refieren a mujeres

María Callas, Poetisas suicidas del XX, Eleanor Marx, Jackie O (otra vez), Violette Leduc, Ana María Matute (por su muerte), Helena Pimenta, Cindy Lauper, Aurora Egido, Carla Bruni (inexplicablemente, dos veces en el mismo mes), Edna O’Brien, Charlize Theron.

En el análisis de la presencia de mujeres en la portada de Cultura de El Mundo (titulada genéricamente EM2, porque integra ciencia, toros, crónica rosa y comunicación, asuntos que he ignorado), un sesgo añadido al sexista llama poderosamente la atención. Casi por sistema, la portada está ocupada por un nombre incontestable de la creación o el pensamiento universal, fallecido en el siglo pasado. Por este espacio privilegiado del periódico sólo pasan genios y bien muertos. La enumeración de nombres llega a ser francamente ridícula. Tanto, que ya no puede llamarse a este selección conservadurismo, sino la exposición a las claras de los límites que interna o externamente acotan el flujo de ideas en la sección. ¿Es autocensura? ¿Miedo? ¿Consigna? ¿Convencimiento? Sea como fuere, proliferan los refritos acerca de la vida y obra de genios canónicos con la excusa de cualquier aniversario, biografía, epístolas o exposición, en noticias absolutamente previsibles y programables. Como si el periódico fuera un libro de Historia. La creación contemporánea, y lo que tienen que decir, creadores y creadoras de hoy, los filósofos, sociólogos, economistas e intelectuales en general, ha desaparecido del periódico, que ya no habla de hoy, sino de ayer.  

Como sucedió con el sesgo sexista, los datos son más expresivos que las palabras. De febrero a junio se publicaron 150 portadas, de las que no he tenido en cuenta 33 dedicadas a temas científicos (donde la paridad, por cierto, es exquisita), una dedicada a un asunto de toros y otra, inclasificable, a propósito de San Valentín. Las 115 portadas restantes se dedican a los siguientes protagonistas:

Genios muertos: 66

Orwell, Greco, Poe, Proust, Ciceron, Zweig, Artaud, Van Gogh, Vatel, Cervantes, Giacometti, Kafka, Chet Baker, Lacan, Camba, Bellow, Onetti, Shostakovich, Montaigne, Tarkovski, Beckett, Unamuno, Beatles, Passolini, Fellini, Kazan, Bill Evans, William Blake, Shakespeare, Foucault, Hitchcock (y las mujeres, claro) Cezanne, Picasso (y sus amantes), Cartier Bresson, Leopardi, Paco de Lucía, Herman Melville, Panero, Lyndon B. Johnson, Himmler, García Márquez, Juan Marías, Miles Davis, Jean Vigo, Michael Jackson, Lévi-Strauss, Henry James, Azaña…

Creadores vivos: 16

David Trueba, Spike Jonze, Ricardo Mutti, Mick Jagger (2), James Salter, Pedro J. Ramírez, Quino, Yves Bonnefoy, Jimmy Page, Pete Townsend, Banville, Javier Gomá, Ignatieff, Talese, Gino Paoli.

Genias muertas: 3.

Poetisas suicidas del siglo XX (así, como grupo, Plath, Sexton, Pizarnik, etc); María Callas, Marguerite Duras.

Creadoras vivas: 1.

Elena Poniatowska (Premio Cervantes)

Asuntos retrovintage: 13

Orient Express, Castratti, Literatura vs. Best séllers, Café Gijón, editorial Gredos, Hotel Gran Vía, Sherlock Holmes, Historia de los paparazzi, Mi padre, escritor.

Asuntos culturales vivos: 16

Arco, Goya, La desaparición de la puntuación, El hombre moderno en el cine, Oscar, El final de los libros, Arte subversivo, Cierre de Cinecitta, Lujo y arquitectura, Creadores ucranianos, Rastros de la carabela Santa María, Ensayo sobre el progreso social, Cerco a Google, Bulli, Superviviente de ‘Monuments Men’, El Rey y las Artes.

 ¿Se puede esperar que los lectores de periódicos paguemos suscripciones anuales visto el tipo de información que nos suministran? ¿Es el recurso (un poco cobardica) a los clásicos la manera de seducir a los lectores del siglo XXI? ¿Se puede permitir una cabecera nacional (aventuro que la situación en ABC, La Razón y resto de regionales será similar; de El País, no me atrevo a aventurar, ya que no sigo su versión papel) ignorar a las mujeres, un 39% de los lectores en 2005 y un 41% en 2010, según la Asociación de la Prensa de Madrid? Los periódicos se mueren, sí. Pero los profesionales que los hacen posible no hacen nada para remediarlo.