Terrorismo machista y prensa femenina: una relación complicada

Llevo todo el día viendo cómo los distintos medios presentan el caso de Laura del Hoyo y Marina Okarynska, asesinadas en Cuenca por el ex novio con antecedentes por maltrato y retención ilegal de Marina. Y, vaya, nada fuera de lo habitual: la prensa se lava la conciencia aludiendo una y otra vez a la ausencia de denuncias y aprovecha en cuanto puede para culpabilizar a la víctima y victimizar al culpable. El mundo al revés que tan bien se explica desde el análisis de los privilegios del heteropatriarcado. En otra palabras: nena mala.

Como las imágenes valen más que mil argumentos, os planteo algunos pantallazos para la reflexión crítica. En posesión de todas mis facultades racionales, yo diría que hacen falta profesionales con formación específica en las redacciones. Pero si me dejara llevar por la mala leche, pediría la cabeza de algunos a la Reina de Corazones.

*El País y ABC coinciden al mostrar el sesgo de género en el tratamiento de la violencia ejercida por las mujeres y por los hombres: ella degüella, él mata (la mujer siempre muere, pocas veces es asesinada).

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*El terrorismo machista no se considera tal. Ni hablar de contextualizarlo en un agravamiento de la sintomatología de la enfermedad patriarcal. El sexismo y el machismo ambiental no tiene nada que ver. Son casos individuales, aislados y que no se pueden prever: sucesos puros y duros. Quizá por eso no encuentro en prensa ningún columnista/analista que se atreva hoy con la cuestión de fondo: no existe. Sólo un valiente en ABC sigue la línea ideológica de negar la mayor y afirmar el menor daño posible para el sistema: es cuestión de locos y locas.

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*Sin sentido ni sensibilidad: el peligro de las florituras. Un retruécano inesperado se produce en El Mundo, con una ilustración ilustrativa (¿de verdad es necesario ilustrar violencia con violencia?) que pone los pelos de punta.

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*Para rematar, una página creada para total descargo de los agresores: no sólo ellas no denuncian con lo que se privan de la protección que pudieran reclamar a la sociedad, sino que ellos son víctimas, aturdidos momentáneamente por una enfermedad no descrita que sólo esperan que les abran los ojos. Algo así. De nuevo, ni rastro de alusión a la posibilidad de que nos encontremos ante los #hijossanosdelpatriarcado

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Visto el panorama en las “ligas mayores”, ¿qué habríamos de esperar las mujeres de las revistas femeninas de los sábados? El tema tiene su intríngulis, sin duda… En principio, resulta bastante extraño que las revistas no se pronuncien en sus redes de alguna manera ante unas muertes que dominan hoy la conversación de las lectoras. Ni YoDona ni MujerHoy dicen ni mu de las muertes de Cuenca o Castelldefels, o de las muertes que llevamos en todo el verano. Sin embargo, un breve repaso a las webs y al timeline de SModa me lleva a replantearme si no será, esta callada por respuesta, la contestación más honesta.

En el muro de Facebook de MujerHoy no existen hoy Laura y Marina ni tampoco en el de YoDona. Y casi es mejor así. Esta semana, El Mundo colgaba en su web un reportaje sobre violencia de género con un error/desliz/descuido terrible, terrible, que no te explicas cómo se le puede haber pasado por alto a la cantidad de profesionales que supervisan los contenidos, a no ser que estos se vigilen desde un punto de vista estrictamente mecánico, sin una sensibilización expresa en violencia de género. Tomado de la revista Yo Dona, donde aparece efectivamente bajo el indicativo Reportaje/Sociedad, en la web lo consideran un tema de Lifestyle. Y se quedan tan anchos, oiga.

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Otro tratamiento paradójico del terrorismo contra las mujeres que me hace replantearme la bondad de que las revistas se apropien del asunto es el que realiza SModa.
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¿Cómo una publicación que mantiene el sexismo extremo propio del sistema de la moda/belleza, con su control coercitivo extremo sobre cómo ha de ser el cuerpo de las mujeres, defender coherentemente la no violencia contra las mujeres? Quiero decir: la violencia simbólica que estas publicaciones realizan es cada vez mayor. ¿Es ético que se laven las manos de su función engrasadora del sistema de género sumándose sin más, sin más acto de contrición ni propósito de enmienda ni dolor de los pecados, sin haber expuesto siquiera las razones hondas de las más de 1000 muertes que nos vamos a echar a la mochila este año?

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Así las cosas, casi es preferible que no digan nada. Que admitan, con su silencio, que de alguna manera forman parte, como formamos parte todos, de la ingeniería social antediluviana que nos ordena para que unos sean dominantes y otras, sumisas; unos poseedores y otras, poseídas. Porque todo el relato de la feminidad, del amor y del cuerpo que con mayor o menor coerción plantean rema en la misma dirección que los relatos que construyen a esos machos dolidos en su hombría, desposeídos de su virilidad y locos de amor que terminan matándonos. Yo creo que ese silencio, además de servil con la publicidad que nos vende la aspiración a Matrix, también es una manera digna de no sacar partido del dolor, de respeto a las víctimas y a sus familias. Yo lo prefiero.

  1. Sara Moros

    Efectivamente ese chico no está loco, ni es un caso aislado. Responde a un patrón de comportamiento social. Es alarmante pero nadie se alarma, solo se le saca partido político con medidas que no sirven para nada. Pero si las víctimas de dicho patrón fueran políticos o futbolistas, o simplemente este fuera al revés, es decir, que las mujeres estuvieran matando masivamente a sus maridos, la cosa sería muy diferente, estaríamos socialmente en alerta roja y se estaría hablando de una epidemia. Cada vez soy más feminista y amo más a mis congéneres mujeres, mi amor por mis hermanas crece directamente proporcional a mi indignación con la misoginia. Felicidades por tu artículo y gracias, mil gracias!!!!!!!
    Un abrazo
    Sara

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  2. Sara Moros

    Y relativo a lo de los pechos y la violencia de las revistas de moda te digo que esa violencia está en nuestro sistema tan arraigado que a una mujer mastectomizada la Seguridad Social le cubre la reconstrucción con tal naturalidad que ni siquiera te plantean la cuestión, dan por hecho que una mujer no puede vivir mental y anímicamente a partir de la extirpación de sus mamas, no podrá ser feliz en un cuerpo así… Pero ¿qué pasa con los transexuales? Pues no es lo mismo, al parecer.

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