El discurso del Rey Felipe VI (las instituciones como trampantojo)

O me estoy volviendo un poco paranoica, o percibo mucha soltura, descaro y hasta desvergüenza en cómo nuestras queridas instituciones se desenvuelven ante nuestras narices. ¿Acaso no se sienten observadas, prácticamente perseguidas? ¿No les pica cuando escrutamos sus emails y sus cuentas en Suiza? ¿Nos tienen por tontos al comportarse como si nada ocurriera o nos hacen tontos al, efectivamente, tragárnoslo por mor de nuestra integración y confort vital? ¿De verdad va a hacer falta que nos liemos a bofetones, pellizcos y pedradras para que de alguno salga el mínimo gesto de asunción de responsabilidades y reconocimiento de haber saqueado todo lo saqueable?

¿De verdad sólo vamos a poder agarrarnos al acto fallido de Dolores de Cospedal?

Pero la institución que hoy llama mi atención por su desfachatez es nuestra monarquía (la escribiré con minúscula definitivamente) encarnada en la figura de Felipe VI, el rey español más preparado de la Historia. Que sí, que será el más inteligente y el más alto y el más guapo, pero demuestra muy poca anchura de banda al no ocuparse nada, pero nada de nada de nada, de la inconsistente narrativa que van construyendo sus discursos, al fin y al cabo las manifestaciones reales que nos deben de preocupar. Las parrafadas del rey tienen la función de apropiarse de los valores reales que le permiten mantener su hereditario puesto (nobleza, lealtad, serenidad, servicio a la patria, rigor, religiosidad, etc.), consolar y tranquilizar a su pueblo aún creyente (estamos en buenas manos) y reforzar el sentimiento nacionalista que nos mantiene quietos y unidos ante los saqueos, dóciles a los sacrificios y confiados ante un inminente futuro esplendoroso para esta unidad de destino en lo ridículo que es España.

Este primer nivel en la función del discurso la tiene cada vez más chunga en estos tiempos de transparencia y corrupción: mientras él clama a favor de la lucha por la corrupción, todo el poder de la institución juega a favor de la Infanta y su marido ladrón; por otro lado, el mensaje de familia ideal se ve constantemente bombardeado por todo tipo de informaciones susurradas acerca de la intimidad del matrimonio, por no mencionar el daño simbólico que infringe a esa narrativa de valores inamovibles los derrapes estéticos de Letizia; además, su nivel de energía patriótica es tan bajo (no me extraña, da mucha vergüenza en pleno siglo XXI arrancarse con vivas a la nación), que ni siquiera excita debidamente ese fervor españolista tan analgésico y necesario en países con democracias de baja, bajísima, intensidad.

Pero no es esa la función de los discursos del rey que me han llamado hoy tanto la atención. Lo que me tiene flipada es una segunda función del discurso, esa mediante la cual el rey respalda los valores, ideas y políticas que, de una manera u otra, van a ser impuestas a su pueblo fiel. Para la institución borbónica, los españoles seguimos existiendo mayoritariamente bajo un encantamiento místico-monárquico que se distribuye periódicamente a través del Hola y aledaños. Viene a ser una letanía rústica del estilo “La familia real es buena, es guapa, es católica, apostólica y romana, es el pilar de la vida nacional, y todo lo que dice es por nuestro bien”. Comprenderéis ahora que no convenga romper la magia del encantamiento con cortes de pelo inesperados u operaciones metamórficas que sobresalten al común y lo despierten de su sueño tranquilizador. Si el rey lo dice va a misa y, justo después, al Congreso, donde la mayoría que hemos votado gracias a el ejercicio libre de nuestra mente a tal efecto encantada hará lo que le ha dicho al rey que diga que hará. If-you-know-what-I-mean.

Cómo nos deben minusvalorar los que fingen que rigen nuestros destinos para poner en circulación discursos reales que vienen a decir uno y lo contrario, en una contradicción tan flagrante y vil (me sale la vena Pérez Reverte) que pone en cuestión la naturaleza bondadosa de la monarquía y las intenciones de un rey que, en vez de estar al servicio de su pueblo, estaría al servicio de conservar su propia posición como mantenido nacional. Vistos los vídeos, me pregunto: ¿habla el rey o asoman en su boca las lenguas de los que realmente nos gobiernan? ¿Cómo se arriesgan a que veamos cada vez más claro el trampantojo de la democracia? ¿Acaso no es peligroso que el rey, aquel que debe mantener unida a la nación, defienda no ya a la nación misma sino a la pequeña fracción que nos lo ha colocado de biombo?

Si, efectivamente, sus manifestaciones no han de ser partidistas, ¿cómo es posible que interfiera en asuntos cien por cien políticos que se negocian secretamente entre los gobiernos de acá y de allá? La distancia que media entre el paternalismo y buenas intenciones de sus discursos habituales (extracto sólo algunos de abril y el fundacional del año) y el que ofreció en enero ante el ante el Cuerpo Diplomático acreditado en España (en él se expresan las lineas fundamentales de la política exterior española a lo largo del año y por ello, el más relevante de los que pronuncia anualmente) es brutal. Es cargarse el trampantojo de la monarquía y el sistema de partidos sin necesidad de 15M, PAH ni atrincherarse en la Puerta del Sol. ¿Será que nuestro rey es V de Vendetta, Citizenfour, el teniente Manning y Wikileaks, todo en uno?

Nochebuena 2014.

“La economía ha de estar siempre al servicio de las personas. Por eso debemos proteger especialmente a las personas más desfavorecidas, a las más vulnerables, y para ello debemos seguir garantizarndo nuestro Estado de Bienestar que hay sido durante estos años de crisis el soporte de nuestra cohesión social, junto a las famlias y movimientos solidarios, algo de lo que hemos de sentirnos orgullosos”.

Entrega del premio Derechos Humanos Rey de España (13 de abril).

“Todos deseamos que esa voz no calle, que resuene en las conciencias y llegue allí donde sea necesario para mejorar la realidad de las personas más vulnerables y desfavorecidas. Tenemos en ustedes, miembros de la congregación de las Adoratrices un magnífico ejemplo de la fuerza del cambio que supone el compromiso. Nos enseñan a releer los signos de incertidumbre e inseguridad como oportunidad y esperanza. Gracias por esa tarea que de todo corazon deseamos alentar con este premio. Gracias por su coraje, valentía, entrega, esfuerzo y generosidad”.

15 Cumbre Global del Turismo (15 de abril).

And please, also in light of this dimension, and knowing the power and relevance concentrated in this gathering, allow me to highlight the constant need for greater coordination, collaboration and sharing of the efforts to fight any form of abuse, discrimination and indignity ─let alone crime!. We cannot tolerate ─or look away─ from any episode or example of such practices that we know travel fast and often try to nest in-and-around this thriving industry; one that is ─I insist─ widely and justly perceived not only as a powerful leverage for progress, but also for greater understanding and positive human relations between different peoples, countries, cultures and faiths, from all over the world; one that deserves and can also foster an ethical high-ground for the benefit of all.

Brindis en la cena preCervantes en el Palacio Real (22 abril).
“Convencidos de que la literatura y los libros que le dan soporte constituyen un poderoso instrumento al servicio del ambicioso programa quijotesco, la Reina y yo hemos querido reunirnos con vosotros para compartir y animar ese objetivo ideal.
Académicos y autores galardonados en diversos certámenes, directores del Instituto Cervantes, escritores de todos los géneros y generaciones, editores, libreros, periodistas culturales: todos vosotros servís con vuestro trabajo al objetivo de lograr, en tiempos difíciles, una sociedad más culta y por ello más igual, más libre y más justa. Con nuestra gratitud y nuestro estímulo, os invito a alzar vuestra copa por el logro de esos nobles ideales”.

Recepción al cuerpo diplomático (16 de enero).

“Hay otras empresas exteriores que también requerirán de un empuje común europeo. Me refiero a los avances hacia un acuerdo ambicioso de libre comercio e inversión con los Estados Unidos (…) Quiero subrayar nuestra relación con los Estados Unidos. El año pasado tuvimos ocasión de avanzar en la recuperación y el impulso de la dimensión hispánica de ese gran país ,a cuyo nombramiento como nación independiente España contribuyó decisivamente. A medida que los Estados Unidos redescubren este pasado común que forma parte de su propia identidad, consolida un presente y avanza hacia un futuro en el que el paso de lo hispano en todos los órdenes de su realidad es cada vez más palpable y prometedor. Este año abordamos la negociación y el posible cierre del acuerdo entre los Estados Unidos y la UE. España apoya con firmeza y esperanza ese acuerdo que podrá crear el espacio comercial y de inversión más grande del mundo, con obvias repercusiones en otras áreas clave del planeta”.

Es increíble cómo este discurso del rey conecta la hispanización creciente de los Estados Unidos, un fenómeno absolutamente ajeno a las relaciones internacionales y que tiene que ver exclusivamente con la emigración latinoamericana, con la predación de los Estados del Bienestar europeos que significa el TTIP. Es absolutamente perverso que se pretenda dar la impresión de que somos nosotros, España encarnada repentinamente en lo latino, los que invadimos Estados Unidos, cuando son las empresas multinacionales americanas las que, esquilmado su continente, buscan nuevos mercados. Toda la retórica de la hispanidad estadounidense y el envoltorio histórico con el que se reviste este mensaje del rey se torna escandalosamente burda y manipuladora al descubrir que, en realidad, vende el apoyo español al tratado que, por fin, pondrá en pie a una poblacion europea transnacional sobre la que sí se podrá construir una auténtica Unión Europea (pensamiento desiderativo).

Por si aún no sabéis qué es eso del TTIP, os recomiendo este vídeo donde se cuenta tal cual, sin trampantojos lingüísticos, una maniobra política que se negocia en secreto en la UE y sobre la que los medios de comunicación, presos de los bancos, no informan. Explica bastante bien cómo los que nos gobiernan mercadean con nuestra vida, nuestra salud y nuestro dinero. Somos el mercado que van a venderle a las multinacionales estadounidenses que nos pretenden. PP y PSOE votan a favor del TTIP en Europa.

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